La línea de fuego de Sheinbaum: de la soberanía al despliegue social que blinda a Graciela y Morena rumbo al 2027

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Columna política | Por Carlos Rochín Mercado

En política, una visita presidencial nunca es un simple punto de agenda, menos cuando ocurre en un estado atravesado por desafíos de seguridad, una transición gubernamental y la cercanía de una elección decisiva. Claudia Sheinbaum Pardo llegó a la Feria Ganadera de Culiacán para rendir cuentas por su segundo año de gobierno, pero el mensaje trascendió las estadísticas: colocó a Sinaloa bajo la atención prioritaria de la Federación, respaldó sin titubeos a la gobernadora Graciela Domínguez Nava y literalmente ordenó el tablero político rumbo al 2027.

La presidenta comenzó por el principio que hoy define su conducción nacional: la soberanía. “El futuro de Sinaloa es de las y los sinaloenses”, sentenció, antes de advertir que la injerencia genera violencia y que la cooperación para el desarrollo produce paz. No fue una frase aislada. En una coyuntura donde fuerzas externas pretenden dictar juicios, imponer narrativas y apropiarse del derecho de México a resolver sus problemas, Sheinbaum dejó claro que Sinaloa necesita paz con justicia, libertad y soberanía; cooperación sí, subordinación nunca.

Después vino el espaldarazo político más importante de la jornada: “Graciela tiene todo el apoyo del Gobierno de la República; todo”. La frase levantó al público y fortaleció a una gobernadora que debe conducir la reconstrucción institucional del estado hasta octubre de 2027. Conviene subrayar con precisión el compromiso en seguridad; Sheinbaum aseguró que no será retirado ningún elemento del Ejército, la Guardia Nacional o la Marina y que las fuerzas federales permanecerán el tiempo que sea necesario, apoyando al gobierno estatal y, sobre todo, al pueblo sinaloense. No fue una cortesía protocolaria; fue una definición de poder congruencia y corresponsabilidad.

Luego llegaron los números que explican por qué la Cuarta Transformación conserva una extensa base social en todas las mediciones. Al cierre de 2026, un millón 129 mil 896 sinaloenses serán beneficiarios de los Programas para el Bienestar, respaldados por una inversión de 26 mil 366 millones de pesos. Entre ellos aparecen 378 mil 869 adultos mayores, 89 mil 744 personas con discapacidad y 88 mil 843 mujeres de 60 a 64 años. No son cifras decorativas: representan ingresos directos, derechos constitucionales y una política social que dejó de tratar al pueblo como clientela para reconocerlo como sujeto de derechos. ¿O no?

En un estado cuya economía y estabilidad social dependen del sector primario, el campo ocupó un lugar central. Sheinbaum reportó 34 mil pequeños productores incorporados a Producción para el Bienestar, 59 mil 154 beneficiarios de fertilizantes y 9 mil 184 personas integradas a Sembrando Vida. Frente a las demandas legítimas de agricultores, lanzó un compromiso inequívoco: «no faltará dinero para cumplir los apoyos». La próxima visita del gabinete de Agricultura y Desarrollo Rural deberá traducir esa palabra presidencial en pagos, certidumbre comercial y soluciones para quienes han sostenido históricamente la soberanía alimentaria del país.

La operación federal no terminará con la fotografía de éste domingo en las instalaciones de la Feria Ganadera en Culiacán. Sheinbaum anunció que cada semana llegarán funcionarios de distintas áreas como: Agricultura y Desarrollo Rural; Energía junto con la Comisión Federal de Electricidad; Educación Pública; Hacienda y la Subsecretaría de Egresos, además de autoridades aduaneras para atender el ingreso irregular de camarón extranjero. También confirmó la ampliación por un mes más del subsidio eléctrico para Sinaloa, aunque corresponderá a la CFE formalizar su calendario de aplicación. La señal política es clara: Graciela Domínguez no estará sola frente a los problemas acumulados.

El informe presentó además una inversión federal cercana a los 94 mil millones de pesos durante los dos primeros años: tecnificación de los distritos de riego 010 y 075; modernización del puerto de Topolobampo; 55 mil 300 viviendas; regularización de 30 mil escrituras; veinte nuevos bachilleratos; el Hospital General Regional del IMSS en Culiacán, el de Guamúchil que iniciará en los próximos días y más de 400 consultorios gratuitos con farmacia que comenzarán a operar progresivamente en 2027. Es la dimensión material del humanismo mexicano: bienestar acompañado de infraestructura, educación, salud y oportunidades para reconstruir el tejido social.

La plaza también habló. Las instalaciones de la Feria Ganadera recibieron a miles de personas provenientes de distintos municipios, entre porras, mantas y expresiones de respaldo. Donde según gobierno del estado fueron alrededor de 50 mil personas las que asistieron al llamado de la presidenta del país, lo que se calificó como algo histórico, inédito, fenómeno que nunca más había sucedido en una visita presidencial a Sinaloa. Lo cierto es que, indistintamente de números, fue una asistencia multitudinaria para reconocer el músculo mostrado, aunque una multitud no sustituye a las urnas: sí revela organización, territorio y una capacidad de movilización que la oposición cometería un grave error si decide ignorarla.

Asimismo, cabe señalar que, el termómetro electoral confirma esa ventaja, aunque las mediciones deben leerse con responsabilidad. Por ejemplo, MetaMetrics colocó en julio a Morena con 37.4 por ciento, frente a 18.2 del PRI y 16.1 del PAN; Rubrum registró en agosto 32.2 para Morena, 22.9 para el PRI y 14.6 para el PAN. A escala nacional, TResearch reportó en septiembre 73.6 por ciento de aprobación presidencial. En Sinaloa, un estudio urbano y semiurbano de El Debate encontró 46.8 por ciento de opinión positiva sobre Sheinbaum, 36.8 neutral y 16.4 negativa aún así: la valoración favorable casi triplica al rechazo, aunque existe una amplia franja ciudadana que exige resultados antes de definirse. Ahí está precisamente el desafío político de la visita presidencial.

Expuesto todo lo anterior, la lectura final apunta hacia la alineación del movimiento de regeneración nacional desde el centro, donde Sheinbaum conduce el proyecto nacional; Graciela Domínguez encabeza la responsabilidad institucional del estado, e Imelda Castro organiza territorialmente la defensa de la transformación rumbo al 2027. Para los grupos internos de Morena, el mensaje fue que no hay espacio para poderes paralelos, nostalgias facciosas ni proyectos personales por encima de la Cuarta Transformación. Para la oposición, la advertencia es todavía más contundente: enfrentará a un movimiento con gobierno, estructura, programas sociales y liderazgo presidencial. Claudia Sheinbaum vino a rendir cuentas, pero también a poner orden; Graciela salió fortalecida y el 2027 comenzó a tomar forma. ¿No lo creen? Al tiempo…

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