Sosoriqui
El análisis político
Por: Carlos Rochín Mercado
El pasado sábado en un puerto luminoso y olas que no se cansan de golpear el malecón, fue hasta donde llegó Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, para rendir cuentas directamente ante la gente. Puedo señalar con dedo de fuego que, no es solo la liturgia fría de San Lázaro, no es el mensaje acartonado que por décadas los gobiernos neoliberales —desde De la Madrid a Peña Nieto— usaron como ritual vacío. Esta vez, la mandataria se plantó en el corazón del Pacífico para decir: “el informe no se entrega en oficinas, se comparte con el pueblo”.
La escena fue significativa: el gobernador Dr. Rubén Rocha Moya, anfitrión que subrayó que Sheinbaum “es sinaloense por adopción”, recordó el vínculo personal de la mandataria con Mazatlán a través de su esposo, ella recogió el guiño y lo volvió gesto político: “mi corazón también late en Sinaloa”, dijo, arrancando aplausos en una plaza que parecía mítin y foro ciudadano al mismo tiempo.
La presidenta, fiel a su estilo, como lo refrenda en cada “Mañanera del Pueblo”, ante la presencia de alrededor de 30 mil sinaloenses, volvió a mostrar el toque feminista que imprime a su oratoria. No solo como la primera mujer en la historia en encabezar el Ejecutivo, sino como “comandanta suprema de las Fuerzas Armadas”, título que ella calificó con la fuerza de quien entiende que el poder también se defiende con sensibilidad y perspectiva de género. Y, en Mazatlán, soltó una primicia que confirma esa ruta: se construirán en el estado un total de 39 Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI) todos con servicios gratuitos, lo que antes eran las guarderías-IMSS en apoyo a las madres trabajadoras.
Más allá del simbolismo, Sheinbaum desgranó cifras concretas de apoyos que hablan del músculo social de la Cuarta Transformación en Sinaloa como por mencionar algunos: 39,308 becas para niñas y niños, 7,700 apoyos para infancias de 0 a 4 años, 36,642 productores beneficiados con Producción para el Bienestar, 53,497 con fertilizantes gratuitos, 8,800 con Sembrando Vida, 112,163 familias con Leche para el Bienestar, 32,734 beneficiarios del programa Bien Pesca, 1,464 escuelas públicas de educación básica y 101 preparatorias reforzadas con La Escuela es Nuestra entre muchos otros logros.
Con lo anterior, se puede afirmar que las cifras contrastan con los sexenios del viejo régimen, donde el asistencialismo se administraba con criterios clientelares y migajas presupuestales.
Asimismo, el discurso trajo anuncios de impacto: un pago adicional de 3,750 millones de pesos en Bien Pesca; la extensión a Sinaloa de créditos blandos para ganaderos, hasta ahora aplicados en Coahuila, Durango y Sonora; y el compromiso de anticipar acuerdos sobre el precio de garantía del maíz, tema vital para el campo sinaloense y que ha sido un talón de Aquiles del gobernador Rocha dada la importancia que reviste el tema del grano.
También, la mandataria recordó obras en curso: el Hospital General Regional de Culiacán, la ampliación del Hospital Psiquiátrico y el quirófano del hospital pediátrico; la carretera San Ignacio–Tayoltita; y la modernización de las centrales hidroeléctricas de Santa María y Picachos.
Uno de los puntos más delicados en cuanto a política exterior lo expuso con tono firme: si México se compromete a cuidar lo que exporta al vecino del norte, Estados Unidos debe asumir la corresponsabilidad de controlar el tráfico de armas hacia México. Fue un mensaje claro: cooperación sí, sumisión no. La diplomacia de Sheinbaum, como la de López Obrador, apuesta por la soberanía sin aislamiento.
La presidenta enfatizó que el gabinete de seguridad acude cada quince días a Sinaloa, reforzando la idea de una estrategia que no se improvisa. Aquí, la narrativa se distancia de las “guerras” declaradas en los sexenios panistas, que dejaron cifras rojas y promesas rotas.
Finalmente, Sheinbaum cerró en Mazatlán con vivas a Sinaloa, a México y al futuro. No hubo guiños a sucesiones locales ni favoritismos de cara a 2027: el acto fue de Estado, no de facción. La sugerencia es clara: si este modelo de informes itinerantes se consolida, México podría dejar atrás la vieja política de espaldas al pueblo.
El informe en Mazatlán no solo entregó números, sino un mensaje de ruta. Sheinbaum vino a decir de manera contundente que la Cuarta Transformación sigue en marcha y que, desde el Pacífico hasta la capital, la narrativa ya no se escribe en los pasillos del poder, sino en las plazas públicas y culminó con un invitación a la concentración masiva que se desarrollará en el zócalo capitalino, en la Ciudad de México, el día 5 de octubre toda vez concluida este mismo fin de semana su gira correspondiente al primer informe por los 31 estados de la República.
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